La Vía del Sureste
Una peregrinación
desde Tíscar a Santiago de Compostela
Artículo 6, la
salida
Con obispo o sin él, el proyecto era inaplazable. Y en
esas llegó el día 1 de julio. En la tarde anterior ya se habían concentrado en
el santuario sacerdotes, algunos peregrinos con sus familiares, la junta
directiva y hermanos de la Cofradía. Nos
congregamos a lo largo de una mesa para tomar una frugal cena e intercambiar
las últimas impresiones, en un vívido coloquio al fresco en la recatada plaza
del santuario, antes de irnos temprano a descansar en el albergue de la
Hermandad, a la espera del día siguiente. Hubo a quien el sueño le fue tan
frugal o más que la cena.
El grueso de los asistentes vino al día siguiente. El
primer día de julio de 1999, a las siete de la mañana, daba comienzo el acto
religioso de La Salida, esplendoroso, en el marco incomparable del Santuario de
la Virgen de Tíscar, en la sierra de Quesada; una pequeña basílica con las
mismas prerrogativas que la de San Juan de Letrán, de Roma, según Bula del papa
Pío IX del año 1877, así lo testifica una copia del texto que cuelga en uno de
los muros interiores del templo.
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Privilegios
Espirituales de la Iglesia de Tíscar
Su
santidad el Papa Clemente VIII por la bula de 3 de marzo de 1603 concede 500
días de indulgencia a los fieles que visiten el Santuario de la Virgen de
Tíscar.
En
1.728 el cardenal Arzobispo de Toledo, Diego de Astorga y Céspedes concede 100
días de indulgencias a los que rezaren una Salve ante la Sagrada imagen de
Nuestra Señora de Tíscar.
S.S.
el Papa Pío IX por bula de 30 de enero de 1.877, admitió y recibió “en la
sociedad y comunión de los privilegios espirituales concedidos a la iglesia de
San Juan de Letrán”, a la iglesia de la Virgen de Tíscar, de tal suerte que por
esta agregación y recepción, todos los fieles de Cristo de uno y otro sexo que
visiten la iglesia de Tíscar ganarán las indulgencias y todas las demás gracias
espirituales concedidas a los que visiten la Iglesia Lateranense.
Ave María
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Con las primeras luces del día, las campanas anunciaban la
proximidad de la celebración de la misa, la pequeña basílica llegó a llenarse
totalmente de gente hasta tal punto que muchos devotos se vieron obligados a
hacer el seguimiento de toda la ceremonia desde la plaza anexa. La Eucaristía
estuvo presidida por el vicario general, José Lomas, en representación del
obispo García Aracil, concelebrando los párrocos de Quesada y Tíscar, Pedro
Ortega y Juan Quiles, respectivamente.
Tuve el
honor de hacer la admonición en el oficio religioso. Era una oración que ya
llevaba preparada, una vez que corroboré en mi interior la sincera motivación
que me impulsó a tal empresa. Ésta fue la alocución:
“Estamos aquí para
celebrar la Eucaristía que marca el inicio de esta peregrinación a Santiago de
Compostela. Ha llegado el momento decisivo de coger la mochila al hombro y
encaminarse a pie hacia la tumba del Apóstol, siguiendo una tradición, ya
milenaria, extendida por todo el orbe cristiano.
Estoy convencido de que no es la
primera vez que desde Tíscar se sale en peregrinación a Santiago de Compostela.
No existen documentos históricos conocidos, pero es difícil de entender que no
haya habido alguna conexión desde ésta nuestra tierra, desde este santuario
levantado en honor a “Santa María de Tíscar”, cuya primitiva imagen fue traída
por San Isicio, uno de los discípulos del apóstol Santiago. ¿Cómo no iba haber
un enlace entre este lugar y Compostela? ¿Cómo no iban a ir a Santiago aquéllos
mozárabes que durante siglos, bajo dominio musulmán, permanecieron fieles en la
fe de Cristo y practicaron su culto, introducido por el apóstol de España y sus
discípulos? Aquellos cristianos propiciaron el viejo y conocido dicho de que
“todos los caminos conducen a Santiago”.
Posiblemente nos quepa el honor de
ser los primeros y que sea la primera peregrinación de la que quede constancia
escrita. Estoy convencido de que seguimos los mismos pasos que otros siguieron
antes. Seguimos los dictados del Espíritu del Señor, porque Él está con todos
nosotros. Y fue en el año dedicado al Espíritu Santo, en 1997, cuando se
concibió esta peregrinación y, auspiciado por el Espíritu del Señor, se ha
trazado el camino, descubriendo o redescubriendo seguramente lo que ya estaba
diseñado. Es éste el trazado de un camino que nace hoy a la historia:”La Vía
del Sureste” a Santiago de Compostela. Su difusión y conservación es nuestro
principal objetivo, en la seguridad de que Nuestra Señora de Tíscar, de cuyo
templo partimos hoy, velará por nosotros. Así se lo hemos pedido y hará más llevadero
el camino.
Sería poco sensato no ser conscientes
de las dificultades que entraña la ruta que vamos a emprender. En los dos años
de preparación que nos ha llevado esta peregrinación se ha podido apreciar en
toda su magnitud. A este respecto quisiera leer un pasaje del libro del
Deuteronomio: Es bueno recordar las
enseñanzas del desierto. Se pasa por la crisis, se urge el despojo, se vive la
condición de peregrino, acecha el peligro de dragones y alacranes, se sufre el
hambre y la sed. Pero te encuentras contigo mismo, aprendes a crecer, a creer,
y a esperar; y sientes que alguien te acompaña y te protege. Es el momento de
la fe pura, capaz de hacer llover “pan del cielo”, pero consciente de que “no
solo de pan vive el hombre”, porque hay otro alimento más sabroso, “todo cuanto
sale de la boca de Dios”.
Queridos hermanos: quisiera contaros
finalmente la respuesta que le di a un viejo amigo, sacerdote, cuando me
preguntó hace dos años, cuando se iniciaban los preparativos, me dijo: “por qué
te has metido en esta ardua empresa:”
No fue difícil encontrar la
respuesta, la llevaba en los labios como fruto de una concienzuda meditación: “Para
que el Señor aumente mi fe”. Esa fue mi contestación.
Hoy os puedo asegurar que esa idea,
esa súplica, arde con más fuerza aún dentro de mi corazón.