miércoles, 7 de octubre de 2015

LA VÍA DEL SURESTE, 11



                            La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a Santiago de Compostela                    

Artículo 11
Úbeda – Estación de Linares Baeza, 25 Km.
A la etapa siguiente, la del día 4 de julio, salimos de Úbeda por la carretera pegada a la tapia de los Jesuitas. Al pasar la primera rotonda cogimos un camino que roza la parte baja de la ITV. Continuamos y pasamos por la casería de Tomás Chicharro, toda una exposición anárquica de una ingente cantidad de cacharros y máquinas viejas. Era demasiado temprano para despertarlo. Seguimos el carril que conduce a Baeza y tras tocar el cortijo del Encinarejo, llegamos a la ciudad hermana, hoy ambas Patrimonio de la Humanidad. Hicimos una detenida pausa para contemplar su monumentalidad, al mismo tiempo que el cura Luís María hizo una visita de despedida a sus padres. Ibros fue el siguiente pueblo de paso, para ir a concluir en la Estación Linares-Baeza.
No fue posible dormir en la parroquia “porque hacía mucho calor”, nos dijo el párroco con toda contundencia, para disgusto nuestro.  Increíble excusa para eludir el compromiso, aunque el problema quedó resuelto gracias a la Corporación de la “Entidad municipal autónoma” y a su alcalde, Emilio Romero, que puso a nuestra disposición las dependencias del Ayuntamiento. El concejal, Luís Marín, se interesa por nuestro proyecto y nos muestra su interés en que participemos en el suyo: convertir en “vía verde” el trazado de ferrocarril Baeza-Utiel.
Tras la Eucaristía celebrada al mediodía, el dueño de la cafetería Aranza, Miguel de la Torre López, nos invita a comer, colaborando pecuniariamente Juana Medina.
Se dice que la Estación Linares-Baeza es el lugar más caluroso de provincia de Jaén, bien quedó comprobado, tuvimos que recorrer varios despachos del Ayuntamiento buscando el más fresco para acomodarnos y pasar la noche. 





jueves, 1 de octubre de 2015

LA VÍA DEL SURESTE, 9


                            La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a Santiago de Compostela                    

Artículo 9
Quesada – San Miguel, 19,4 Km.
Al día siguiente, 2 de julio, salimos de Quesada 8 peregrinos; un número que ya permanecería casi inalterable la mayor parte de la peregrinación. Tomamos la carretera A-315; a un kilómetro cogimos un carril de tierra que sale a la izquierda y que toca el polígono industrial de Quesada. A cinco kilómetros pasamos por la aldea de Toya muy temprano, recién amanecido, con las brevas ya maduras y frescas de unas higueras muy bien vigiladas por los toyanos, cuyos gestos manifestaban una clara desconfianza que no invitaba, precisamente, a probar tan exquisito y autóctono fruto, nos quedamos con las ganas, para que luego se cacaree de la hospitalidad serrana, aunque en todo hay excepciones. A la salida de la aldea nos detuvimos un rato en la ermita de san Marcos, para seguir después por el  camino hasta Hornos de Peal; una pedanía, al igual que la de Toya, de Peal de Becerro. Ambas son depositarias de un interesante legado ibérico. La primera posee una cámara sepulcral y la segunda  un hipogeo.
Continuamos por carriles de tierra, rozando el cortijo de El Potril, pasamos por la ermita de Santiago y llegamos  a la orilla del Guadalquivir, margen izquierda aguas abajo, a un vado por el que debíamos cruzar el río frente al poblado de San Miguel, a cinco kilómetros del Puente de la Cerrada, una colonia agraria levantada en los tiempos de Franco por el Instituto Nacional de Colonización. Contra todo pronóstico el río venía enormemente crecido y con fuerte corriente, debido a la apertura de las compuertas de los embalses del Puente de la Cerrada y El Tranco. El obstáculo se presentaba difícil y prácticamente insalvable. Cuando ya estábamos decididos a dar la vuelta por el Puente de la Cerrada, seis kilómetros aguas arriba, tres componentes del grupo se lanzan al agua y milagrosamente logran sortear la corriente alcanzando la otra orilla, con riesgo de sus vidas y de la peregrinación en sí. Fue uno de los momentos cruciales en el que se puso en juego la continuación de la empresa. El resto del grupo cruzó por el Puente de la Cerrada.
Llegamos a San Miguel, pedanía de Úbeda, siendo muy bien atendidos por su alcaldesa pedánea, Pepa, por encargo del alcalde de Úbeda, Juan Pizarro. La edil municipal nos alojó en la iglesia, semiabandonada, e hizo posible que, aunque en precario, nos aseáramos con agua corriente. El espacioso y destartalado templo, carente de imágenes, paliaba un sofocante calor que nos obligó a estar enclaustrados hasta el atardecer. Hicimos la comida, consistente en una ensalada de garbanzos con abundante guarnición de verduras y hortalizas como tomate, pimiento, pepino, zanahoria, nabo, cebolla, ajos, aceite, sal y vinagre, gracias al avituallamiento altruista recibido del hipermercado Continente de Úbeda, un favor que siempre agradecimos al director Pedro Pérez. A partir de entones este menú quedó estandarizado como norma la mayor parte del camino, aunque en los finales de etapa urbanos hacíamos una extraordinaria excepción. Por la noche tomamos frutas y fiambres, y seguidamente nos acomodamos para pasar la noche.










LA VÍA DEL SURESTE, 8


                            La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a Santiago de Compostela                    

Artículo 8.- Las etapas
Día 1 de julio, Tíscar – Quesada, 14,7 Km.
Abandonamos la plaza del Santuario y cruzamos la C-323 a la altura del lugar de El Vadillo, pasando sobre el río Tíscar, e iniciamos una fuerte subida hacia el puerto del mismo nombre por una senda con un pronunciado desnivel, eludiendo la carretera. Las empinadas trochas y el sol pegando en las espaldas, que ya se dejaba caer como el plomo, empezaron a añadir peso a las mochilas. Coronamos el puerto, 1118 metros de altitud, donde existe una fuente con pilar, “Carboneras” de nombre,  donde algunos desfogaron los primeros calores. Seguidamente iniciamos la bajada, casi toda por la antigua senda aún existente. Llegamos 78 personas a Quesada, a la histórica Cruz del Humilladero de la entrada, importante hito peregrino y romero, ya que es el lugar donde oficialmente se recibe a la Virgen de Tíscar en las romerías. Casi todos los participantes  eran de esta ciudad y se les entregó una credencial conmemorativa de la histórica jornada.
Fuimos generosamente acogidos en las casas de los quesadeños participantes, que no tenían intención de continuar la peregrinación. Me invitaron a comer mis amigas, las hermanas Amalia e Isabel: papas a lo pobre con pimientos, huevos fritos y pechugas de pollo. Comimos, descansamos y recibimos muchos favores, nunca suficientemente agradecidos.   
Por la tarde hubo un acto mariano en la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo, con la Virgen de Tíscar. Después, devotas mujeres de la Cofradía de la Virgen, organizaron una merienda-cena con abundancia de tapeo de productos del lugar y bebidas, antes de retirarnos pronto a dormir al salón parroquial ya que al día siguiente había que estar andando a las cinco de la mañana. Habíamos cubierto la primera de las 26 etapas que nos separaban de la Vía de la Plata. Un recorrido dominado por el intenso calor del mes de julio, y que en adelante nos obligaría como norma iniciar las jornadas entre las 4 y las 5 de la mañana, para finalizar antes del mediodía. Gracias a este método fue posible el éxito.
Quesada es una interesante ciudad serrana con un gran legado histórico, estando considerada como la “capital cultural” del Parque Natural de Cazorla. Es cuna del pintor Rafael Zabaleta, cuyas obras están expuestas en un gran museo junto a otras de pintores coetáneos suyos. Otro interesante atractivo de Quesada es la de contar con una villa romana, la de Bruñel, que se encuentra en sus proximidades.  









LA VÍA DEL SURESTE, 7


                            La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a Santiago de Compostela                    
Artículo 7
En conmemoración de esta efeméride, la Cofradía acuñó una edición numerada de medallas en forma de concha de vieira, según modelo diseñado por los peregrinos. En una de sus caras, la convexa, figuraba un relieve de la imagen de la Virgen de Tíscar, y en la cara cóncava se podía leer la inscripción: “Primera Peregrinación de Tíscar a Santiago de Compostela, 1999”. Este distintivo le fue impuesto a cada uno de los peregrinos a lo largo de la ceremonia religiosa y que después colgaron en la parte posterior de sus mochilas.  El vaivén de la insignia, meciéndose al compás de los pasos, marcaría el ritmo de la peregrinación hasta Santiago de Compostela. Cargamos con un número de medallas suficiente como para ir entregando una en cada uno de los lugares donde pernoctamos o nos prestaron ayuda.
La salida del templo, al finalizar el oficio religioso, concentró en la plaza de Tíscar a la totalidad de los asistentes al acto. Nervios, alboroto, júbilo y una gran impaciencia por iniciar la marcha, fue el origen de que salida fuera un tanto anárquica, dando origen a la disgregación del conjunto en varios grupos, que repasaban afanosamente los pertrechos que contenían las mochilas, al tiempo que colgaba cada cual su medalla, recién entregada, en un lugar bien visible de su macuto.
El escarpado paraje serrano y la sobria fachada de piedra del monumento, con su esbelta espadaña, que lanzaba vigorosa sus campanas al vuelo, formaron ese escenario imborrable en la memoria de cuantos vivieron tan singular jornada. No faltaron lágrimas de emoción en la despedida que brotaban espontáneas con los últimos abrazos del adiós. La televisión regional andaluza no quiso faltar a la cita para informar del acontecimiento, una labor desempeñada por el redactor Felipe Pedregosa y un cámara. El informativo de aquel día abrió con el siguiente titular:

“Un grupo de locos salió hoy desde el Santuario de la Virgen de Tíscar, en Quesada (Jaén) con la promesa de ir a pie a Santiago de Compostela. Mil doscientos kilómetros de fe”.





LA VÍA DEL SURESTE, 6

                            La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a Santiago de Compostela                    
Artículo 6, la salida
Con obispo o sin él, el proyecto era inaplazable. Y en esas llegó el día 1 de julio. En la tarde anterior ya se habían concentrado en el santuario sacerdotes, algunos peregrinos con sus familiares, la junta directiva y hermanos de la Cofradía.  Nos congregamos a lo largo de una mesa para tomar una frugal cena e intercambiar las últimas impresiones, en un vívido coloquio al fresco en la recatada plaza del santuario, antes de irnos temprano a descansar en el albergue de la Hermandad, a la espera del día siguiente. Hubo a quien el sueño le fue tan frugal o más que la cena. 
El grueso de los asistentes vino al día siguiente. El primer día de julio de 1999, a las siete de la mañana, daba comienzo el acto religioso de La Salida, esplendoroso, en el marco incomparable del Santuario de la Virgen de Tíscar, en la sierra de Quesada; una pequeña basílica con las mismas prerrogativas que la de San Juan de Letrán, de Roma, según Bula del papa Pío IX del año 1877, así lo testifica una copia del texto que cuelga en uno de los muros interiores del templo.
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        Privilegios Espirituales de la Iglesia de Tíscar
Su santidad el Papa Clemente VIII por la bula de 3 de marzo de 1603 concede 500 días de indulgencia a los fieles que visiten el Santuario de la Virgen de Tíscar.
En 1.728 el cardenal Arzobispo de Toledo, Diego de Astorga y Céspedes concede 100 días de indulgencias a los que rezaren una Salve ante la Sagrada imagen de Nuestra Señora de Tíscar.
S.S. el Papa Pío IX por bula de 30 de enero de 1.877, admitió y recibió “en la sociedad y comunión de los privilegios espirituales concedidos a la iglesia de San Juan de Letrán”, a la iglesia de la Virgen de Tíscar, de tal suerte que por esta agregación y recepción, todos los fieles de Cristo de uno y otro sexo que visiten la iglesia de Tíscar ganarán las indulgencias y todas las demás gracias espirituales concedidas a los que visiten la Iglesia Lateranense.
                                            Ave María                                        
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 Con las primeras luces del día, las campanas anunciaban la proximidad de la celebración de la misa, la pequeña basílica llegó a llenarse totalmente de gente hasta tal punto que muchos devotos se vieron obligados a hacer el seguimiento de toda la ceremonia desde la plaza anexa. La Eucaristía estuvo presidida por el vicario general, José Lomas, en representación del obispo García Aracil, concelebrando los párrocos de Quesada y Tíscar, Pedro Ortega y Juan Quiles, respectivamente.
Tuve el honor de hacer la admonición en el oficio religioso. Era una oración que ya llevaba preparada, una vez que corroboré en mi interior la sincera motivación que me impulsó a tal empresa. Ésta fue la alocución:
“Estamos aquí para celebrar la Eucaristía que marca el inicio de esta peregrinación a Santiago de Compostela. Ha llegado el momento decisivo de coger la mochila al hombro y encaminarse a pie hacia la tumba del Apóstol, siguiendo una tradición, ya milenaria, extendida por todo el orbe cristiano.
Estoy convencido de que no es la primera vez que desde Tíscar se sale en peregrinación a Santiago de Compostela. No existen documentos históricos conocidos, pero es difícil de entender que no haya habido alguna conexión desde ésta nuestra tierra, desde este santuario levantado en honor a “Santa María de Tíscar”, cuya primitiva imagen fue traída por San Isicio, uno de los discípulos del apóstol Santiago. ¿Cómo no iba haber un enlace entre este lugar y Compostela? ¿Cómo no iban a ir a Santiago aquéllos mozárabes que durante siglos, bajo dominio musulmán, permanecieron fieles en la fe de Cristo y practicaron su culto, introducido por el apóstol de España y sus discípulos? Aquellos cristianos propiciaron el viejo y conocido dicho de que “todos los caminos conducen a Santiago”.
Posiblemente nos quepa el honor de ser los primeros y que sea la primera peregrinación de la que quede constancia escrita. Estoy convencido de que seguimos los mismos pasos que otros siguieron antes. Seguimos los dictados del Espíritu del Señor, porque Él está con todos nosotros. Y fue en el año dedicado al Espíritu Santo, en 1997, cuando se concibió esta peregrinación y, auspiciado por el Espíritu del Señor, se ha trazado el camino, descubriendo o redescubriendo seguramente lo que ya estaba diseñado. Es éste el trazado de un camino que nace hoy a la historia:”La Vía del Sureste” a Santiago de Compostela. Su difusión y conservación es nuestro principal objetivo, en la seguridad de que Nuestra Señora de Tíscar, de cuyo templo partimos hoy, velará por nosotros. Así se lo hemos pedido y hará más llevadero el camino.
Sería poco sensato no ser conscientes de las dificultades que entraña la ruta que vamos a emprender. En los dos años de preparación que nos ha llevado esta peregrinación se ha podido apreciar en toda su magnitud. A este respecto quisiera leer un pasaje del libro del Deuteronomio: Es bueno recordar las enseñanzas del desierto. Se pasa por la crisis, se urge el despojo, se vive la condición de peregrino, acecha el peligro de dragones y alacranes, se sufre el hambre y la sed. Pero te encuentras contigo mismo, aprendes a crecer, a creer, y a esperar; y sientes que alguien te acompaña y te protege. Es el momento de la fe pura, capaz de hacer llover “pan del cielo”, pero consciente de que “no solo de pan vive el hombre”, porque hay otro alimento más sabroso, “todo cuanto sale de la boca de Dios”.
Queridos hermanos: quisiera contaros finalmente la respuesta que le di a un viejo amigo, sacerdote, cuando me preguntó hace dos años, cuando se iniciaban los preparativos, me dijo: “por qué te has metido en esta ardua empresa:”
­­­No fue difícil encontrar la respuesta, la llevaba en los labios como fruto de una concienzuda meditación: “Para que el Señor aumente mi fe”. Esa fue mi contestación.
Hoy os puedo asegurar que esa idea, esa súplica, arde con más fuerza aún dentro de mi corazón.