La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a
Santiago de Compostela
Artículo 4
Te decía que
siguieras leyendo. Sigue leyendo porque, sin duda, ya te habrán surgido algunas
preguntas en las que demandas respuestas concretas y precisas.
—
¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?
—
Bueno…, no me abrumes con tantas incógnitas,
tranquilízate y sigue leyendo, a todas te voy a responder.
—
¿Qué?
—
Bien, pues lo que has leído. Se trata
de ir a Santiago de Compostela el próximo Año Santo 1999, en peregrinación; es
decir, andando, caminando, o con el medio que quieras; y si lo prefieres
(dándole una pincelada de humor) en el conocido “coche de san Fernando: unos
ratitos a pe y otros andando”
—
¡Pero…eso es una locura...!
—
Bueno…, puede ser. Según como lo
mires. Yo lo veo como la cosa más natural del mundo. Es, sencillamente, andar
durante cuarenta y cinco días, con algunos descansos intercalados de un día
completo. Se trata de cubrir 1.200 kilómetros, aproximadamente. Si echamos
números nos sale que tenemos que caminar 8 horas diarias o, lo que es lo mismo, 30 kilómetros al día. Parece que ya
no es tanta locura, máxime si tenemos en cuenta la época del año en que se va a
realizar, todo el mes de julio y parte de agosto.
—
¿Quién?
—
Tú, yo..., mucha gente, todo el que
quiera. No hay exclusión de ningún tipo, ni por razones de sexo, creencia, o
edad. Eso sí, se requiere ser profundamente tolerante y respetuoso con los
demás. Hay que tener en cuenta que una marcha de esas características conlleva
pasar muchos días de convivencia en grupo, aceptar las diferencias y superar
las inevitables dificultades que genera el día a día.
—
¿Cuándo?
—
Como ya he dicho antes, debe ser
necesariamente en el año 1.999, último Año
Santo de este siglo. Año Santo es aquel en que la festividad de Santiago
apóstol cae en domingo. Puede ser una buena despedida de siglo y de milenio.
También se ha pensado que sea en la época estival por varias razones: el
período de luz solar diario es mayor, el buen tiempo climatológico y
fundamentalmente por el largo período vacacional de la gente que está en la
Enseñanza, tanto de alumnos como de profesores. Aunque lo ideal hubiera sido
planearlo de tal modo que para el día de Santiago (25 de julio) haber estado en
Compostela, pero eso hubiera supuesto partir
antes de finalizar el curso académico.
Considerando todos
estos condicionantes, se ha pensado en salir en los tres o cuatro últimos días
del mes de junio o el primero de julio. La llegada a Compostela está prevista
entre el 10 y 15 de agosto.
Va a ser realmente algo insólito que
marcará un hito en nuestras vidas
— ¿Cómo?
—
Hay gente que lo vamos a hacer con
una mochila al hombro y un par de buenos deportivos, con una sonrisa en la cara
y el corazón lleno de entusiasmo. Otros ya han anunciado que lo harán en burro.
Hay un grupo que lo hará en bicicleta de montaña, en lo que emplearán 15 días.
Hay quien va a ir en coche, por vías alternativas, y así nos presarán apoyo. El
trayecto más difícil, el de andar con mochila al hombro, ya se ha diseñado y se han establecido los
puntos donde se descansará, pernoctará y lugares de aprovisionamiento. Existen
instrucciones más precisas que se darán a conocer más próxima la salida ya que
aún queda un año. Algo fundamental es ir preparándose desde ahora mismo; es
decir, hay que coger una buena preparación física. Desde ahora nos olvidamos de
cualquier medio de transporte que no sean los pies, para callejear, ir al
trabajo, etc., y los fines de semana pegarse una buena marcha. Al poco tiempo
estarás en plena forma. Mucha gente queda sorprendida de su propia capacidad de
aguante.
—
¿Por qué?
—
Cada uno tiene su “por qué”. Hay quien
le mueve su fe religiosa, ya que peregrinando a Santiago en Año Santo se gana
indulgencia plenaria. Hay quien va con fines culturales, ya que los que ofrece
el itinerario son enormemente ricos y variados. Hay quien persigue una
perfección física e incluso una buena terapia psíquica.



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