La Vía del Sureste
Una peregrinación desde Tíscar a
Santiago de Compostela
Artículo 5
Algunas sugerencias para el
camino
Andar
puede ser uno de los deportes que requiera menos esfuerzo. No obstante, y dadas las características de la climatología
en el Sur y en ambas Mesetas, hay que tomar algunas e importantes precauciones
para este camino en verano. Empezar a andar lo más temprano posible, con intención
de finalizar la etapa antes del mediodía y completar por la tarde en caso
necesario.
El calor
es el peor enemigo y hay que tomar medidas en contra de los rayos del sol.
Llevar ropas claras, ligeras y transpirables. Zapatillas usadas, livianas y
resistentes. Elegir bien los calcetines, ajustados.
Equipaje
muy ligero, con lo estrictamente imprescindible, paraguas-sombrilla o
chubasquero, algo de comida para el camino, las comidas fuertes se harán al
final de etapa. Agua suficiente y algún limón. Pequeño botiquín.
Silencio: El camino no es para hablar, sino
para escuchar. Para escuchar a tu interior, a toda la creación que nos rodea.
Aunque vayas acompañado, escucha el silencio.
Prisas: El mundo no tiene silencio y le
sobran prisas. A Santiago se va despacio, sin aprietos, andando…, a ritmo humano.
Soledad: Tú solo, en el Universo infinito de
tu interior, frente al cielo, frente a la tierra, y luego frente al mar.
Esfuerzo: Andar, andar…. El camino, por su
naturaleza, no se hace confortablemente. Es bueno perderse en el monte y dormir
en el suelo. El espíritu se afina con el esfuerzo, en los alojamientos humildes
y en la sobriedad en el comer y en el beber que imponen las circunstancias.
La
difusión del proyecto tuvo una excelente respuesta. Fueron muchas las personas
que mostraron interés por la exposición de la empresa y acudieron a Tíscar
desde varios puntos de la geografía próxima, incluso de Valencia, Madrid y
Sevilla. Fue posible formar un grupo de personas con las que se y establecieron
una serie de convocatorias periódicas de convivencia de varios días en Tíscar,
con el fín de intimar en las relaciones personales para habituarse al traro y
darle consistencia al grupo. Especialmente interesante resultaron las marchas
de entrenamiento por las distintas zonas del Parque Natural, algo que llamaba
enormemente la atención a los convocados, por la belleza y el exotismo de los
paisajes.
No
queríamos que el tiempo se nos echara encima y nos ganara la batalla. Aún
quedaban algunas cuestiones bastantes importantes que ultimar antes de la
llegada del día fijado para la salida, que ya había sido establecido
definitivamente el día 1 de julio de 1999. Consideramos primordial involucrar
en el proyecto a la Cofradía de la Virgen de Tíscar, la cual mostró la mejor
predisposición desde el primer momento, cediéndonos los alojamientos del
Santuario para las reuniones periódicas de convivencia. Así mismo se hizo cargo
del coste económico de 1999 medallas con el anagrama-símbolo de la
peregrinación, diseñado por nosotros. Pedimos, precisamente, ese número
específico de medallas con el fín de remarcar más esa fecha, que ya
considerábamos histórica. Imposible olvidar la colaboración del presidente de
la Cofradía, Salvador Sánchez García y de la vicepresidenta, Mari Morata
Segura, cuyos apoyos fueron decisivos en aquellos dos años de preparación.
Teníamos
especial interés también en hacer partícipe del acontecimiento al obispo de la
diócesis, don Santiago García Aracil. Al menos, contar con su asistencia para
presidir el acto de salida. Primero mantuvimos una entrevista con su
secretario, José María Damas López y después con él directamente. No
conseguimos obtener una seguridad de su presencia debido al consabido y
fatídico “imperativo de agenda”.


Añadir leyenda



No hay comentarios:
Publicar un comentario