La Vía del
Sureste, 1
LAS
PEREGRINACONES A SANTIAGO DE COMPOSTELA
Artículo 1
Un camino hecho
Un camino hecho
Desde la
baja Edad Media arranca la tradición de peregrinar al lugar llamado Campo de la Estrella, o Compostela, situado en lo que era conocido como “el fin
de la Tierra” (Finis Terrae), donde fue descubierta, en el año 813 por el
pastor Pelayo, la tumba del apóstol Santiago el Mayor, evangelizador de la
península Ibérica. Las peregrinaciones
procedentes del norte y centro de Europa fueron conformando y consolidando caminos
que penetran en España por Roncesvalles y Somport para confluir en Puente la
Reina (Navarra) Es el Camino de Santiago, conocido también en la parte española
como Camino Francés.
Esta vía
fue una arteria con flujo de culturas, aglutinando e introduciendo todo tipo de
influencias, convirtiéndose en catalizador del ser europeo. El papa Calixto II
en el año 1119 instituyó el jubileo compostelano. Posteriormente el papa
Alejandro III, en la Bula del año 1179, estableció de forma definitiva el Año
Santo, o año de remisión espiritual en Compostela. Las peregrinaciones a Santiago congregaban a
devotos de todo el orbe cristiano, llegando incluso a superar a las de Roma y
Jerusalén. Mientras que los que llegaban a Roma se les llamaban “romeros” y los
que iban a Tierra Santa “palmeros”, sólo eran peregrinos quienes iban a
Compostela.
Las
peregrinaciones a Santiago empiezan a entrar en declive en el siglo XVI como
consecuencia de la aparición del protestantismo en Europa y decaen
vertiginosamente en los siglos posteriores, encontrándose a principios del siglo XX
prácticamente reducidas a la mínima expresión. Es a mediados de ese siglo
cuando se inicia una recuperación, favorecida por la proyección de los recursos
turísticos impulsados por la Dictadura, llegando en las últimas décadas de siglo a cotas de peregrinos jamás
alcanzadas. Destacan especialmente las ocasiones en que se celebra el Año Santo
Compostelano, cuando coincide en domingo el día 25 de julio, festividad del
Apóstol. Fue el caso del año de 1999,
último Año Santo del siglo XX y también del segundo milenio, ocasión en que se
superaron todas las previsiones, que cifraban en diez millones los peregrinos a Compostela.
Peregrinar a Santiago desde el
sur
Desde el sur de la península no se
dieron peregrinaciones tan notorias al estar bajo dominio musulmán. Los escasos
mozárabes que se arriesgaban lo hacían
utilizando la calzada romana de la Vía de la Plata, la principal vía de
comunicación que unía de Sur a Norte la Península y que ha sido la más
importante arteria viaria existente hasta el siglo XVIII. Actualmente está
siendo utilizada como camino jacobeo, existiendo amplia información sobre la
misma, publicada por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago “Vía de la
Plata” de Sevilla.
Desde
Granada también fue utilizado en las peregrinaciones el camino mozárabe de
Córdoba, cruzando el sur de la provincia de Jaén y conectando con la Vía de
Plata a la altura de Mérida. Es un camino en parte recuperado por la Asociación
de Amigos del Camino de Santiago Vía de Plata de Granada del que también tienen
una buena información publicada.
Un camino
nuevo
La Vía del
Sureste tiene su inicio en la provincia de Jaén
La que
actualmente hemos dado en llamar “Vía del Sureste” es un camino nuevo hacia
Santiago, que parte del Santuario de la virgen de Tíscar en Quesada (Jaén) y
conecta con la conocida calzada romana de
la Vía de la Plata a la altura de Baños de Montemayor, el último pueblo
al norte de la provincia de Cáceres lindando con Salamanca. Siguiendo la
calzada citada llegaremos hasta Astorga, donde cogeremos el Camino Francés que
nos conducirá a Santiago.
El trazado
es lo más aproximado a una línea recta, teniendo siempre como referencia a
Santiago de Compostela. Se pretende con esta Vía reabrir el camino que debieron
seguir los peregrinos mozárabes que se concentraban en Tíscar para venerar a la
Virgen. La elección de este santuario,
como inicio de nuestra Vía, obedece a razones históricas y, más aún, por
estrategia geográfica dada la relevancia del mismo como el más importante lugar
mariano de todo el sureste peninsular.
La
antigüedad del culto a la imagen de la virgen María en este lugar se remonta a
los primeros años de la era cristiana
(siglo I), al tiempo de los varones apostólicos, atribuyéndose a san
Isicio, obispo de la antigua Carcesa (Cazorla), quien trajera la imagen de la
Virgen. Desde entonces goza de una gran devoción que se ha mantenido
ininterrumpidamente a lo largo de la historia hasta nuestros días. Incluso en
la dominación musulmana el culto fue respetado por los ocupantes de la plaza,
debido a los sustanciosos tributos que pagaban los cristianos que venían a
cumplir sus promesas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario